La cantante, actriz y presentadora barranquillera decidió dar un salto en su carrera. Un avance que la hizo revalidar su papel como niña y en el que quiere mostrarse tal y como es. A sus 16 años ya habla de empoderamiento y de lo que pretende como artista.
¿Cuándo y cómo nació el sueño de la música?
Todo comenzó a mis nueve años cuando decidí participar en el Factor X para niños, en el 2011. Se presentaron 20 mil niños y quedé seleccionada para la gran final de aquel reality. En aquel momento, yo estudiaba en el Colegio de Nuestra Señora de Lourdes y apenas participaba del coro. Antes de entrar al Factor X, viajé a Miami, a Univisión, a participar de Sábado Gigante. Unos meses antes había grabado covers en Youtube y una productora nos llamó para participar en un concurso de niños para Latinoamérica. Me fue muy bien; ese fue realmente el primer paso.
¿Qué representó llegar a la final del Factor X en esa época?
No ganamos dinero por ser menores de edad, pero nos dieron un montón de premios: bicicleta, violín, videocámara, piano, ropa, televisor, entre otras cosas. Me posicioné como artista y me sirvió para descubrir que podía realmente explorar mi talento. Solo hasta que regresé a Barranquilla, meses después, entendí lo que había ocurrido. Tuve varios viajes, a diferentes pueblos cercanos de la Costa y el fenómeno del programa era muy fuerte.
¿Cómo se dio la decisión de irse por ese camino artístico?
A pesar de llegar tan lejos y del reconocimiento, no fue fácil. Fue una decisión consensuada con mis papás; ellos vieron todo el potencial del asunto y juntos establecimos una proyección. Mi mamá dejó su trabajo, mi papá dejó en gran parte sus clientes como publicista y nos vinimos a Bogotá en una verdadera travesía, puesto que no había algo definido. Antes de ir a Bogotá, recibí la beca del colegio Berckley y estaba entre ambas ciudades por el estudio.
¿Cómo está conformada tu familia y cómo fue ese apoyo desde un principio?
Mis papás me han acompañado en todo momento. En cuanto a mi familia, tengo dos hermanas mayores, María Alejandra y Natalia, y un hermano mayor, Talef. Ellos son mi gran soporte y mi motor. En la actualidad, cada uno tiene su familia y yo vivo con mis papás, una prima y Pacha, mi perrita.
¿Qué vino luego?
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